Percy Sledge ~ My Special Prayer
14 abril 2015
06 abril 2015
Canciones de las semanas #73 y #74
Emancipator ~ Anthem
Ásgeir ~ Dreaming
22 marzo 2015
Canción de la semana #72
Ed Sheeran ~ Thinking Out Loud
16 marzo 2015
Canción de la semana #71
Mouse Rat ~ 5000 Candles In The Wind
09 marzo 2015
Canción de la semana #70
Daughter ~ Youth
02 marzo 2015
Canciones de las semanas #67 #68 y #69
The Gabe Dixon Band ~ Find My Way
Halestorm ~ Daughters of Darkness
Miles Kane ~ Come Closer
15 febrero 2015
Canciones de las semanas #65 y # 66
Anna Nalick ~ Breathe (2 am)
Brandi Carlile ~ Caroline
02 febrero 2015
Reseña: Las obras escogidas de T.S. Spivet.
Título original: The selected works of T.S. Spivet Autor: Rief Larsen
Editorial: Booket
Año: 2009
Nº páginas: 380
Precio: 12.95
Puntuación: 4.9/5
Sinopsis: T. S. Spivet es un genio de doce años que vive en un rancho en Montana. Su padre es un silencioso cowboy y su madre una científica obsesionada con una mítica especie de escarabajo; su hermano ya no está, y su hermana parece normal, pero sólo lo parece. T. S. intenta entender este caos dibujando mapas e ilustraciones de una exactitud impresionante. Su talento pronto tiene recompensa: una institución científica le concede un prestigioso premio y, armado con una pequeña maleta, cruza el país para recogerlo. Las obras escogidas de T. S. Spivet es una novela sobre los grandes y pequeños misterios de la vida, y sobre cómo un niño con un telescopio y cuatro compases puede resolverlos.
Si nos fijamos solo en el argumento, esta novela sería el equivalente literario de una road movie. El pequeño T. S. se las apaña para recorrer él solo los Estados Unidos, desde un rancho del Medio Oeste hasta la refinada Nueva Inglaterra. Si los viajes largos pueden llegar a ser tediosos en la realidad, podría suponerse que aún lo son más a través de las palabras. No en este caso. La escenografía está tan bien descrita que es imposible no estar allí donde los trenes llevan a T.S. Con él he visto atardeceres, montañas rojizas, planicies desérticas y grandes ciudades. Además, el relato de la travesía se entremezcla con las historias de los antepasados del muchacho. Así, la Norteamérica del siglo XIX se superpone sobre el 2007, tanto en el ámbito científico e histórico como en el sentimental.
Por otro lado, entrar en la mente de T.S. ha sido algo muy enriquecedor para un cerebro dormido como el mío. Adoro a los personajes que saben mucho sobre algo, y cuyo mero contacto supone el aprendizaje de un montón de cosas nuevas. Los márgenes de este libro (esa es otra, la edición es genial) están repletos de mapas y reflexiones de T.S. que ilustran paralelamente la historia principal. Eso sí, para que todo eso cupiera, el tamaño de letra se ha reducido al mínimo, así que no os engañéis con lo de las 380 páginas. A su vez, T.S. aprenderá a ser menos estricto, pues los mejores lugares son los que no aparecen en los mapas. También descubrirá los verdaderos sentimientos de su familia (curiosamente, cuando se aleja de ellos).
En definitiva, estas Obras Escogidas te transportan. Primero, al country life del rancho de Montana que tanto me gusta. Después, a través de un viaje sin precedentes. Por último, a la hipocresía de lo urbano y de los medios de comunicación. Y es que, ¿qué hay mejor que pelar mazorcas de maíz en el porche de madera, mientras Padre baja de la camioneta y Verywell corre a recibirle?
Tenía ganas de gritar ¡Por qué te juntaste con él si no le querías! No deberías tener hijos con alguien a quien no quieres. Respiré hondo. Debían de quererse, ¿verdad? Con su propio y peculiar modo de no hablar de nada, se querían.
Estaba enganchado a creer y a no creer. Tal vez me estaba haciendo adulto.
¿Cuántos tridentes había en esta vida? ¿Por qué siempre agrupamos las cosas de tres en tres?
Creo que sabía que mi profesión era un callejón sin salida, y la ausencia de salida era lo que la hacía tan atractiva. En el fondo de mi corazón, había cierto consuelo sabiendo que estaba condenado al fracaso.
Eras adulto si: 1) Echabas la siesta sin motivo alguno. 2) No te ilusionaba la Navidad. 3) Te preocupaba mucho perder la memoria. 4) Te esforzabas mucho en tu trabajo. 5) Olvidabas a menudo que llevabas las gafas de leer colgadas al cuello. 6) Decías '' Me acuerdo cuando eras así de alto'' con una mirada que se traducía en ''Me siento muy triste porque ya soy viejo y todavía no soy feliz''. 7) Pagabas impuestos sobre la renta. 8) Disfrutabas bebiendo alcohol solo frente al televisor todas las noches. 9) Desconfiabas de los niños y de sus razones. 10) No te ilusionabas con nada.
27 enero 2015
Canciones de las semanas #63 y #64
Michael Jackson ~ They Don't Care About Us
Jefferson Airplane ~ Somebody To Love
12 enero 2015
Canción de la semana #62
Awolnation ~ Sail
08 enero 2015
Canción de la semana #61
Beirut ~ Nantes
29 diciembre 2014
Canción de la semana #60
T. Rex ~ Bang A Gong (Get It On)
23 diciembre 2014
Canción de la semana #59
Shania Twain ~ Man! I Feel Like A Woman
16 diciembre 2014
Canciones de las semanas #57 y #58
Lynyrd Skynyrd ~ Simple Man
A Fine Frenzy ~ Almost Lover
03 diciembre 2014
Canción de la semana #56
The Pretty Reckless ~ Make Me Wanna Die
24 noviembre 2014
Canción de la semana #55
John Legend ~ All Of Me
17 noviembre 2014
Canción de la semana #54
Explosions In The Sky ~ Your Hand In Mine
10 noviembre 2014
Canción de la semana #53
<Volviendo a aquéllos años de instituto...>
Avril Lavigne ~ Tomorrow
04 noviembre 2014
Canción de la semana #52
Bill Withers ~ Ain't No Sunshine
01 noviembre 2014
Reseña: Oración por Owen.
Título original: A prayer for Owen Meany
Autor: John Irving
Editorial: Tusquets Editores
Año: 1989
Nº páginas: 513
Precio: 11.95
Puntuación: 5/5
Sinopsis: John Wheelwright, un hombre maduro, anglicano y virgen por convicción, recuerda a su mejor amigo de infancia, Owen Meany, un extraño niño enclenque y bajito, de voz quebradiza y una excepcional capacidad de predicción, con el que jugaba al béisbol. A partir de un extraño accidente en que muere la madre de John, Irving nos sumerge en una extraordinaria historia, tierna y terrible, cómica y amarga a la vez, llena de acontecimientos anómalos y a veces milagrosos.
Seis semanas me ha llevado terminar de leer esta maravilla. Aunque 500 páginas no parezcan demasiadas, el tamaño de letra en esta edición no supera los tres milímetros de alto por caracter. Así que la novela tiene miga: muchos personajes, muchas anécdotas y más de una década en las vidas de John y Owen. Aún así, el estilo de Irving consigue que no olvidemos ningún detalle, bien mediante repeticiones o con descripciones exhaustivas. Y es que cualquier cosa que se relata, por trivial que parezca, va a ser crucial a la hora de encajar todas las piezas.
Los dos temas principales son la amistad y la fe, razón por la que este libro queda incluido en la lista de novelas diseñadas para mí. Owen Meany, el único amigo de John, es un chico de lo más peculiar. Apenas sobrepasa el metro de altura, su voz infantil y estridente perdurará incluso pasada la pubertad, y su fe en Dios es inquebrantable. Durante un partido de baseball, Owen golpea accidentalmente a la madre de John, causándole la muerte. Devastado, Owen asume que aquello había sido inevitable, y que él es un instrumento de Dios.
A partir de aquí, el escepticismo de John a este respecto irá poco a poco transformándose en una fe verdadera, pues sucesivos hechos irán probando que Owen no solo es un héroe, sino también un milagro.
Oración por Owen muestra que todo está predestinado. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, y ese plan es inexorable. Owen, al ser un instrumento especial, lo sabía mejor que nadie. Su voz y sus palabras, siempre en mayúscula, eran inescrutables. No importa si se es católico, protestante, anglicano, congregacionalista o ateo. Todos formamos parte del mismo juego. En ese sentido, todos estamos mancos. Y es que la fe es el precio de no estar asustado. No obstante, del mismo modo en que esta historia ha alimentado mi fe, quizá no sería tan recomendable para aquellos que no crean mucho en estas cosas.
Otro tema recurrente es la crítica a la dudosa moral estadounidense, así como a la inútil participación en la guerra de Vietnam. Suelo dejar a un lado los temas políticos y leer saltando líneas, pero es necesario saber que aquella guerra, al igual que cualquier otra, no tuvo ningún sentido. Sus secuelas se ven por doquier en Estados Unidos, pero supongo que a finales de los 80 la herida estaba incluso más abierta.
En definitiva, una historia de amistad, fe y milagros en ese entorno que tanto me gusta: los 50 y 60 en un pueblecito de Estados Unidos. No puedo pedir más.
¿No comprendes, Johnny? Si pudiera, se cortaría las manos por ti... así se siente por haber tocado ese bate. Así nos sentimos todos. Hemos perdido una parte de nosotros mismos.
Sabe Dios que Owen me dio más de lo que tomó de mí... incluso teniendo en cuenta que se tomó la vida de mi madre.
Se puso furioso cuando sugerí que cualquier cosa era un accidente, especialmente cualquier cosa que le hubiese ocurrido a él. Owen no creía en las casualidades. Estaba convencido de que la casualidad era un refugio estúpido y superficial que buscaba la gente estúpida y superficial, incapaz de aceptar que sus vidas estaban conformadas por un aterrador designio.
Cuando muere inesperadamente una persona que amas, no la pierdes de golpe; la vas perdiendo a fragmentos durante largo tiempo... Poco a poco acumulas los fragmentos de ella que ya no están. Y cuando llega el día en que un determinado fragmento que falta te abruma con la sensación de que ella se ha ido para siempre... llega otro día y otro fragmento específicamente ausente.
¿Cómo puedes ser dichoso si te pasas la vida pensando en hacerlo?
Poseía la torpeza no específica de quien hace un esfuerzo tan constante para pasar inadvertida, que termina siendo creativamente torpe.
La burla cruel y deliberada es peor que la bebida; los estudiantes que atormentan a sus compañeros y se mofan despiadadamente de ellos, son culpables de una transgresión más punible, sobre todo en los casos en que tu borrachera no perjudica a nadie salvo a ti mismo.
Si te interesa algo, tienes que protegerlo... Si eres lo bastante afortunado para descubrir una forma de vida que te guste, debes encontrar el coraje de vivirla.
Cuando todo esto termine, mi mejor amigo debería cortar limpiamente con el pasado... Debería empezar de nuevo, sencillamente.
Si no podía oír la voz de Owen, no quería oír la de nadie. La única voz que quería oír era la de Owen, y cuando Maribeth Baird me habló comprendí que mi amigo ya no estaba.
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